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Dany Saadia

A más RTs, peor la caída…

…o las dos definiciones de “EUFORIA”.

Cuando acabas cualquier proceso de tu proyecto o película, ya sea el guión, el rodaje, la post-producción, el estreno, no es difícil caer en ese estado de ánimo llamado “euforia”. Llevas años bregando con el proyecto y por fin ves tus sueños materializándose en varios discos duros (o latas de negativo) con buena mezcla de audio y corrección de color. A ese chute de felicidad se le van añadiendo capas de alegría según vas enseñado lo que lleves, a la peor mezcla de sujetos: los friends & family.

Ellos te felicitan, te dan ánimos y te dicen lo mucho que les gusta lo que ven porque te quieren, y porque de alguna manera han formado parte del proceso y han vivido, aunque sea desde segunda fila, la magia de que alguien que conocen ha esculpido en celuloide (o en datos) una historia para la posteridad.
Y desde aquí llegamos a la primera definición de euforia:

Estado de ánimo propenso al optimismo.

Al optimismo extremo, diría yo. ¿Y por qué no? A todo el mundo le encanta tu película. Gente cuyo criterio valoras ha llorado, ha reído, viéndola. ¿Por qué no elegir ya la televisión de 90 pulgadas que quieres para el castillo que te comprarás en el sur de Francia?

Pues para echar más gasolina al fuego, hay otra fuente peligrosa de euforia. Se trata de la euforia fabricada en la comercialización de películas independientes como forma de llamar la atención del público.
El origen de esta técnica la tenemos en los grandes estudios de Hollywood. Convierten el estreno de películas en grandes acontecimientos cuyo peso sociológico es tal que te hacen sentir como un perfecto idiota si no acudes al estreno. A eso le suman, como dice Edward Jay Epstein en The Big Picture: Money and Power in Hollywood, las pseudonews (mentiras fabricadas en forma de noticias en las que te cuentan que la película ha arrasado en Singapur o que el público –en el caso del género de terror- se ha salido de los screenings horrorizados) y de los pseudopraises a través de los making of y entrevistas en las que rodar la película ha sido poco menos que una experiencia trascendental de amor, buen rollo y admiración mutua entre el talento y el equipo.

La pena es que, como decía, esa impostura se ha trasladado al cine independiente con una gran diferencia: dónde en Hollywood tienes un ejército de publicistas y PRs, en tu película te tienes a ti mismo con tu Twitter y tu Facebook, es decir, a un solitario francotirador armado de una cerbatana. Y entonces puedes caer en la tentación de vender euforia haciendo públicas las reacciones de tus friends & family, exagerando con ingenuidad procesos normales en la comercialización (presentación de una imagen de tu película, de un teaser o del tráiler), maquillando tu biografía, restregando tus premios (sean importantes o no), augurando temerariamente éxitos espectaculares para tu película. Todo con la buena voluntad de generar expectación.

Sólo que me temo que no funciona así. Creo que en estos casos lo único que consigues es dañar tu reputación si las cosas no salen como has vendido. Acude a las estadísticas y comprueba que el triunfo es una exótica flor que brota MUY raras veces. No quiero decir que no le vayas a pegar, pero espera lo mejor y prepárate para lo peor. Recuerda que cuanto más subas más dura será la caída. Y cambiarás euforia por humillación.
Habla de las virtudes de tu peli, eso sí, pero hazlo con humildad y honestidad. Creo que eso vende más que una euforia inflacionada.

Y acabo con la segunda definición de euforia:

en el griego clásico significa fuerza para soportar.

Esa es la euforia buena, la que necesitarás y que deberías tener.

Unas líneas sobre la actuación

He hecho un hallazgo.

Siempre me han fascinado, más allá de la absoluta necesidad que tengo de ellos para expresarme y hacer lucir mi trabajo: se trata de los actores y las actrices, seres con la habilidad de llevar a la excelencia dones tan humanos como la empatía y la imitación (cuya suma nos da la actuación (llamada en España: la interpretación)). Son capaces de explorar y llegar a lugares a los que nunca llegaría por mí mismo.

Mi admiración por la actuación me llevó a leer textos a los que siempre estaré agradecido: True and False: Heresy and Common Sense For the Actor de David Mamet, Sanford Meisner on Acting de Dennis Longwell y Sanford Meisner , A Dream of Passion de Lee Strasberg y el imprescindible Acting: The First Six Lessons de Richard Boleslavsky, a entrar de oyente a varias clases de actuación para entender lo que se les puede pedir a los actores, y a estudiar dos años de dirección de actores en Centro de Arte Dramático AC (CADAC) con Héctor Azar. Aunque tuve mis roces con el “Maestro”, me ayudó a entender que estamos frente algo más que una vocación o un oficio.

Durante los últimos años, tras ver trabajos propios y ajenos, he comprobado que una buena dirección puede potenciar el talento innato de un actor al igual que una mala puede hundirlo. Y a la inversa.
Y el trabajo extraordinario de un actor es capaz de disimular por su grandeza la torpe mirada del director. Y a la inversa de nuevo.

Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Quizás alguna anécdota sobre los grandes profesionales con los que he trabajado y alguna mala de los patanes famosillos que me ha tocado sufrir (en línea de aquello que dijo Marlon Brando de que “An actor’s a guy, who if you ain’t talking about him, ain’t listening” (“un actor no te escucha a menos que estés hablando de él”)). Pero eso va para otro post en el futuro.

Regresemos a mi hallazgo: dirigiendo el cortometraje de stop-motion “Es el mar” he encontrado las mismas virtudes y talento de los actores en… los directores de animación. Sí, esos profesionales que articulan y dan vida a los muñecos, viven y sienten a través de ellos. En los ‘acting’ previos al rodaje clavan las emociones que busco y anticipan los movimientos de los personajes con una intuición sobre anatomía, dinámica y biomecánica que ya quisiera Usain Bolt.

Durante mi investigación previa, llegué por casualidad a las neuronas espejo, que aunque no tenga mucho que ver, es fascinante. Si son científicos, no se lo pierdan. Y si no son científicos, pues nada: un tema de conversación para la reunión aburrida en casa de los suegros.

Los dejo con David Caballer, director de animación extraordinaire de “Es el mar”, animando un personaje de “Es el mar”.

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De ego a egos

“Sé flexible como un junco y no rígido como un ciprés
Talmud

Mi rabino estaría orgulloso de que sus lecciones hayan servido para algo (de hecho sería lo único de lo que estaría orgulloso de mi, pero esa es otra historia). Y es que no se puede tener más razón. La flexibilidad es entre todas la mayor de las virtudes, y sobre todo para oficios relacionados con el arte y de naturaleza cooperativa.

Cuando el resultado final (de cualquier actividad) y el tiempo y el presupuesto dependen de ti, y tú tienes la última palabra (la quieras o no) ser flexible es la única manera de hacer las cosas de la mejor manera. Con la flexibilidad combates tus dos mayores enemigos: el ego (tú mismo) y la falta de perspectiva (en otro post hablaré como prometí de la magia del cambio de perspectiva (Lateral thinking)). Y para dar contraste a la cita de antes ahí va otra de Oscar Wilde: “Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo de estar equivocado.

Toda virtud llevada al extremo te puede llevar a un defecto, hay una deriva peligrosa entre escuchar todas las opiniones (y reconocer cuándo estás equivocado) tomando una decisión bajo tu criterio, y tomar una decisión sólo bajo el criterio de que coinciden muchas opiniones. Es entonces cuando la flexibilidad acaba en falta de criterio o de liderazgo.

Yo siempre estoy dispuesto a escuchar, y los que trabajen conmigo pueden guardar esta frase para el futuro, pero la decisión final tengo claro que es siempre mía. Aceptando las grandezas y las miserias que conllevan.

Para terminar, les dejo una frase que me he creado para estos procesos creativos. La pueden usar con exceso (y luego se la atribuyen a Einstein):

El fracaso es personal, el éxito es compartido.

El ataque de los clones

Aún me entran escalofríos cuando recuerdo la conversación de este fin de semana en Granada con unos guionistas españoles de primera fila. Contaban estos amigos al calor de varios buenos vinos tintos, unas “geniales” ideas (que superan la ficción) de ciertos productores de Hollywood:

– Dos directores españoles (que se conocen entre ellos (y que yo conzoco y que no menciono para no evidenciar a ninguno de los dos)) han recibido encargos para hacer en inglés, remakes de sus películas españolas, pero… cada uno ¡de la película del otro! (Díganme si esto no sería ya, un gran guión de comedia de humor negro escrita por los hermanos Coen).

– Productoras americanas empiezan a financiar pre-makes, es decir, lo que creen una idea arriesgada, la financian para que se haga en otra lengua en otro país y si funciona hacen su remake americano.

– Se está barajando hacer un remake de ¡Crepúsculo!

Como dicen los gringos: we are fucking losing it.

Creo que el remake es un gran recurso para revisitar magníficas historias y personajes que nos ha regalado la historia del cine. Si no me equivoco –probable- el primer remake es el “The Great Train Robbery” (1903), o sea que no estamos frente a un injerto fruto de analfabetos ejecutivos MBA de Hollywood contemporáneo, sino de un instrumento que forma parte del cine casi desde que fue concebido. Y no olvidemos aquella frase atribuida a Gaudí de que “La originalidad es la vuelta a los orígenes”.

Yo sólo le pongo una condición que debería venir en las instrucciones/prospectos del remake: SÓLO USAR CUANDO HAYA ALGO QUE APORTAR. Pero parece que para algunos las instrucciones no vienen incluidas (wink-wink): tenemos que aguantar versiones que de tan malas parecen parodias y tan malas que corremos el riesgo de que los directores imitados se revuelvan tanto en sus tumbas que nos armen una à la Walking Dead.

Un ejemplo hipotético. Imaginemos un gran éxito comercial. Imaginemos que una película de corte latino triunfa en EEUU y México y arrasa. Imaginemos que la película tiene virtudes y defectos.

VIRTUDES
Entre las virtudes contaría, por ejemplo y como dice mi admirado (pero no le digan) Mauricio González Lara, que el director y promotor de esta película fuera lo suficientemente audaz e inteligente para anticipar que la educación sentimental de su público (el inmigrante mexicano) está construida en buena medida por la televisión de su país de origen y que por ello puede conectar con esa minoría mayoritaria en Estados Unidos. Conexión que luego podría contagiarse a México.

Esa virtud clarividente comulgaría con las tesis de Malcom Gladwell (recogidas en el libro que recomiento “Outliers”) del peso que la cultura tiene independientemente de dónde uno ha nacido. Uno de los ejemplos del libro es sobre cómo la cultura de la violencia en los Estados de EEUU dependen del origen de sus antepasados hace más de 300 años, de si venían del norte o del sur de Inglaterra.
Es decir, la cultura pesa. Y esta película lo tendría en cuenta.

DEFECTOS
Como no todo puede ser bueno, imaginemos que esta película tuviera un humor arcaíco, nouveau-cantinflanesco, tosco, infantil, irrespetuoso con la discapacidad física y mental y con la orientación sexual, con violencia gratuita con menores de edad y de altura. Un humor cavernícola, en definitiva. Añadamos a eso que su trama fuera tan facilona como manipuladora y tramposa, y que sus personajes pudieran figurar en un manual de estereotipos y clichés.
(Nota al calce: Cualquier parecido con “No se aceptan devoluciones” es mera coincidencia; que conste)

CONSECUENCIA
Bajo la hipótesis que barajamos, mi miedo, por no decir terror, es que viniera el ataque de los clones de los remakes inspirados y alentados por los defectos horrorosos que hemos enumerado, no remakes o planteamientos que aprovechen lo que puede ser una mirada inteligente sobre un mercado por explotar.

El impacto del cine mexicano en el vecindario

Este es el momento idóneo para hablar de dos películas que han causado interés en los últimos meses y vale la pena analizar el impacto que han tenido en nuestro mercado. Una de estas películas es “Gravity” de Alfonso Cuarón: rompió récords en taquilla en formato 3D, mérito que debe ser reconocido ya que ni Avatar ni Life of Pi alcanzaron estas cifras. Esto quiere decir que el 80 % de la taquilla provino de las pantallas 3D y no sólo eso, sino que superó a “The Dark Knight Rises” al recaudar 9 millones de dólares en cines IMAX. Sin duda, el 3D es una herramienta que Cuarón y Lubezki utilizan para involucrarnos más en la historia.

Recomendamos mucho este video que analiza paso a paso, la integración y composición de una escena de Gravity:

La otra película que vale la pena analizar (por los distintos factores que la llevaron a ser tan exitosa en el extranjero) es el largometraje de Eugenio Derbez “No Se Aceptan Devoluciones“, la cual rompió récords de asistencia en Estados Unidos recaudando casi 45 millones de dólares, 8 millones más que lo recaudado por Guillermo del Toro con “El laberinto del Fauno” en los US. La semana siguiente a su exhibición fue ampliada al doble de salas tras su éxito inicial, considerando que es una película latina y con la respuesta que ha tenido, se ha convertido en un fenómeno de atención. Anteriormente la película mexicana con mayor audiencia en el extranjero era “Como Agua para Chocolate“.

Algunos factores clave que aseguraron el éxito de Derbez en la pantalla grande son;
– Utilizaron una fuerte campaña de promoción, esto quiere decir que la distribuidora de “No Se Aceptan Devoluciones” colocó publicidad en Univision, Telemundo y otros canales en español, así como, Fandango, Facebook y Youtube, que son sitios de medios sociales.

– Pantelion films promocionó dicha cinta con 3.2 millones de seguidores en Twitter y se dió difusión en la página oficial de Facebook, compartiendo información del filme con los 2,3 millones de “fans” que tiene dicha industria.

– Un factor clave es que, según la Motion Pictures Association of America, hispanos en Estados Unidos representan el 18 % de la gente que va al cine.

Nosotros creemos que más allá de los medios de comunicación tradicionales, se puede hacer una campaña de difusión muy bien lograda a través de las redes sociales y otras muchas posibilidades que ofrece internet. Pronto hablaremos de una de estas herramientas conocida como el “crowdfunding”.

Para terminar este post, nos parece importante compartir con ustedes la lista de películas extranjeras que más dinero han recaudado en taquilla en la Unión Americana, de acuerdo con los datos de Box Office Mojo:

1. El tigre y el dragón (Taiwan, 2000).

2. La vida es bella (Italia, 1997)

3. Héroe (China, 2002)

4. No se aceptan devoluciones (México, 2013)

5. El laberinto del fauno (España, 2006)

No hay de otra (2)

Dice el gran Ted Hope:

“In the eighties, all you needed was a great script.

In the nineties, you could say you had a really good script and that you could package it with a great cast and director.

But by the time the millennium rolled around, you had to say you had a really good script, you have packaged it with a great cast and director, and you had brought in a portion of the financing.

Now that we turned the corner toward the end of the decade, you also need all four of those things, but today as a producer you also have to bring a part of the audience. And that basically means, I believe, maintaining an ongoing dialogue with a vast and varied audience (…)”

No sólo estoy de acuerdo con todo lo dicho arriba, sino que además añadiría que buena parte de ese trabajo cae en el director. Sobre todo si hablamos de cine de autor (director/guionista) independiente, en el que el nombre del director forma parte de la estrategia de comercialización de la película.

Y eso nos lleva a la segunda parte del post: El mercado.

La séptima definición que la Real Academia de la Lengua Española da a mercado es “Conjunto de consumidores capaces de comprar un producto o servicio”. Pues de nuevo, no hay de otra que conocer a tus consumidores y las formas en los que éstos consumen tu obra. Hablar en estos términos de “consumir” en lugar de disfrutar es doloroso (lo es para mí) pero llega un momento en el camino que te toca aceptar que aunque cultura… es industria (de hecho le llaman industria cultural). Pero te puedes consolar con la máxima de Wagensberg de que “una obra de arte es un acto de pares de mentes (creador y contemplador)”. Es decir, que si tu película al final no la ve nadie más que tú, ¿es una película?

Hablemos pues de los “contempladores”. Si los espectadores fueran peces, podríamos decir que los grandes estudios pescan en el océano con dinamita y redes de arrastre. El cine independiente tiene que consolarse con pescar con caña en pequeños ríos, armándose de paciencia e intentando disfrutar el proceso. Hablando en dinero, tenemos que dirigirnos a los llamados “nichos” de espectadores. Si hacemos un cine de un género muy marcado, si tiene tintes sociales, políticos o reivindicativos, si es de una nacionalidad, cultura u orientación sexual determinada, etc., entonces todos nuestros esfuerzos de comunicación y esfuerzos en festivales y mercados tienen que ser precisamente dirigidos hacia esa comunidad. Internet ha hecho el proceso más sencillo que nunca, y los resultados en muchos casos han sido espectaculares.

No hay que tener miedo a encasillarse porque siempre se está a tiempo de dar el salto al gran público. Por ejemplo: “No se aceptan devoluciones” de Eugenio Derbez, que en un principio empezó a dirigirse a la comunidad hispana y… lo que sucedió después. Entonces cabe preguntarse ¿A qué público te diriges? ¿Está organizado en una comunidad o nicho? ¿Qué películas son comparables a la tuya? ¿Cuál es la mejor plataforma para que tu película llegue a tu nicho (salas, VOD, BluRay…)?

Una vez lo tengas claro, viene la segunda parte. Necesitas acceder a los que operan en el mercado para que te ayuden a hacer llegar la película a tu nicho. Entonces las preguntas son otras ¿Quién puede vender mejor tu película? ¿Ha distribuido o emitido películas similares a la mía? ¿Qué tal lo ha hecho? ¿Cuál es la mejor fecha para lanzar la película?

Para ello necesitas de distribuidores (grandes estudios en algunos casos, independientes y pequeños en la mayoría)/ agentes de ventas internacionales/televisiones/plataformas internet,etc., de todo el que pueda facilitar que tu comunidad/nicho pueda ver tu película. Con ellos no siempre es fácil. Es un largo camino de favores a conocidos, llamadas sin contestar, ilusiones y decepciones para encontrar al final del arco-iris que todo lo que has conseguido son 3 minutos (tiempo medio de un pitch normal) para convencerlos de que el proyecto que llevas años preparando merece la pena.

Y dirás, bueno… está mi productor. Si es una película por encargo, así es, que lo resuelva él. Pero si es cine independiente, todos pedirán hablar con el director (hasta el que vende las palomitas en la dulcería del cine).

Así que, ánimo y al toro, que el saber no ocupa lugar.

No hay de otra (1)

Cuando Francis Ford Coppola escribió en la pared de un aula en La Habana aquello de «Art never sleeps» (el arte no duerme) todos pensamos en esa bucólica imagen del artista bohemio solitario robando horas al día, trabajando en su forma de expresión artística.

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Bueno, pues sí, en mi experiencia hay mucho de eso en un cineasta, pero hay parte que no se cuenta y que también quita horas de sueño y resulta imprescindible en este oficio. Concretamente, y para empezar, en dos disciplinas: Tecnología y Mercado. Intenta visualizar en una imagen cualquiera de los dos campos y compárala con la glamorosa imagen del cine que todos tenemos. Nada que ver… o eso creía. Y más te vale que tengas algo más que unas nociones en ambas.

Empecemos por la Tecnología.
En mi primera película tuvimos que “invitar a irse” (en otras palabras: “despedir”) a dos post-productores y hacerlo yo mismo, por lo que incluso llegué a exigir el crédito de Post-productor (por el que me sentía tan orgulloso como del de Director). Con 3:19 tuve un doctorado acelerado de: diferencias de cuadros (24/25/29.97), escaneo a 2K o 4k, fantasmas en la imagen (sí, como suena), sincronización de audio entre distintas velocidades, exports e imports con diferentes codecs de compresión, deliveries de los laboratorios, TGAs logarítmicos (sí, así), mismo software PERO versiones diferentes, plug-ins inútiles, el milagro-pesadilla de los FTP, resultados erráticos del Final Cut y el After Effects y un sin número de equivocos que dan escalofríos sólo de recordarlos. Y sí, la última llamada es SIEMPRE al director, y sí, son SIEMPRE malas noticias.

Ahora con el proyecto de stop-motion “Es el mar”, tras siete años de cambios tecnológicos desde mi última película vuelvo a iniciar la senda del aprendizaje. Volvemos al After Effects y al Final Cut, pero lo aderezamos además con Adobe Premiere, Dragonframe, Toon-Boom, Maya y Nuke y 3ds Max. Eso aparte de que la técnica de animar cuadro a cuadro supone otro planteamiento de planificación y puesta en escena que no tiene nada que ver con el live-action.

Mi consejo: apliquen el Google Search cuando tengan dudas y dominen el Brute Force approach y el Trial and Error si nada funciona. Yo trabajé y perfeccioné mi Lateral Thinking y me ha ayudado mucho (más de esto en un próximo post).

Créanme, disfrutarán viendo cómo la tecnología puede ayudarles a que su obra luzca.
Y si no, pregúntenle a Alfonso Cuarón o a Guillermo del Toro.

Próximo post: el Mercado.

Ahora Sí

Todos soñamos sobre qué haríamos si tuviéramos una segunda oportunidad.

Yo lo sueño hasta tal punto que mi próxima película (que se llamará “Just in Life”) tratará sobre exactamente eso: segundas oportunidades y poder recorrer el mismo camino con la ventaja de saber dónde están las trampas y emboscadas, cuáles son los mejores y peores compañeros de viaje, cuánto equipaje debes llevar y qué metas reales son las que merecen la pena al final. Eso, NO tiene precio.

Pues así me siento estos días. He vuelto tras las cámaras con un proyecto de stop-motion basado en un hermoso cuento llamado “Es el mar” (más de eso, en los próximos posts). Un calentamiento previo a “Just in Life” con el que estoy disfrutando de la grandeza de este déjà-vu que nos regala la experiencia.

Vuelvo al oficio con todo lo aprendido a cuestas. Sin necesidad de trasnochar, ni de improvisar, sin nervios, sin personajes tóxicos, sin presupuestos guerrillas ni discursos operaprimos, sin inseguridades ni autojustificaciones. Pertrechado sólo de la experiencia, un magnífico equipo y un amor incondicional y absoluto por el cine.

Ahora bien, no hay tierra prometida sin travesía del desierto.

Los 2 Top 10 del Cine de Mauricio T. Valle

Cuando empecé a escribir la lista de las 10 películas que en mi opinión son las más importantes en la historia del cine, la primer disyuntiva a la que me enfrente fue:
Si yo estoy escribiendo esta lista, las películas deben de ser importantes para mi, y en ese momento, las películas dejaban de ser en su gran mayoría importantes para la historia del cine y en ese instante el hacer la lista perdía sentido ya que era de las películas más importantes en la historia del cine y muchas de esas películas a mi no me significan nada.

Es importante saber que yo no soy amante del cine clásico, ni del cine de género, ni del cine mudo, pero lo aprecio o respeto o medio entiendo o algo que se le parece a las anteriores.

De esta forma decidí hacer dos listas, la primera, las 10 del cine.

La segunda, mis 10.

En conjunto, estas dos listas suman algo así como treinta y tantas películas.
Espero que las disfruten.

LAS 10 DEL CINE, son un conjunto de cintas que en mi opinión han transformado la historia del cine, y me atrevo a poner dos películas en un mismo número cuando son parte de una saga o cuando son el trabajo de un autor que de una a otra película evolucionó a tal grado que vale la pena revisar las dos para entender mejor su legado.

MIS 10, es absolutamente personal. Películas que me han marcado y sin ellas mi historia no seria la misma. Estas películas han sido influenciadas por muchas de la lista anterior y por eso no están ahí.

Un ejemplo para dejar claro el criterio de selección sería Ordet.
Ordet le dio vida a Breaking the Waves y más tarde a Luz Silenciosa. La única que se merece estar en esa lista de clásicos del cine es Ordet.

10 del Cine
1 – Tokyo Story (Yasujirô Ozu)
2 – The Passion of Joan of Arc // Ordet (Carl Theodor Dreyer)
3- À bout de souffle //Le Mépris (Jean Luc-Godard)
4- 8 ½ // La dolce vita (Federico Fellini)
5 – L’avventura / La notte (Michelangelo Antonioni)
6- The Godfather // The Godfather II // Apocalypse Now. (Francis Ford Coppola)
7 – Ladri di biciclette (Vittorio De Sica)
8 – Persona (Ingmar Bergman)
9- 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick)
10- Mirror / Stalker (Andrey Tarkovskiy)
11 (Bonus tracks) In the Mood for Love / Vertigo / Dancer in the dark .

Mis 10.
1 Breaking the waves (Lars Von Trier)
2 Happy Together (Wong Kar Wai)
3 Pierrot Le Fou // Le Mépris (Jean Luc Godard)
4 Le temps qui reste (François Ozon)
5 Those who love me can take the train (Patrice Chéreau)
6 A Woman Under The Influence / The Killing of a Chinese Bookie (John Cassavetes)
7 Dead Man (Jim Jarmusch)
8 All The Real Girls (David Gordon Green)
9 The Royal Tenembaums (Wes Anderson)
10 The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (Andrew Dominik)

Mi Top 10 de la Historia del Cine

1.- Bleu – La perfección nunca volvió a ser lo mismo después de Krzysztof Kieslowski.

2.- Double Indemnity – El film noir y las femmes fatales nunca volvieron a ser lo mismo después de Billy Wilder.

3.- Pulp Fiction – Los diálogos nunca volvieron a ser los mismos después de Quentin Tarantino.

4.- Memento – La edición nunca volvió a ser la misma después de Christopher Nolan.

5.- The Wild Bunch – El gore nunca volvió a ser lo mismo después de Sam Peckinpah.

6.- Goodfellas – El voice-over nunca volvió a ser lo mismo después de Martin Scorsese.

7.- Citizen Kane – Los emplazamientos de cámara y el uso de los lentes de cine nunca volvieron a ser lo mismo después de Orson Welles.

8.- Manhattan – Las relaciones humanas nunca volvieron a ser las mismas después de Woody Allen.

9.- Monsieur Hire – Las obsesiones eróticas nunca volvieron a ser las mismas después de Patrice Leconte.

10.- The Big Lebowsky – Las situaciones ridículas nunca volvieron a ser las mismas después de Joel y Ethan Coen.