Blog • Dany Saadia
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Dany Saadia

A mi JEFA

Mi mamá ya no caminaba, ya no veia, ya no hablaba. Su vida estaba contenida en un cuerpo envejecido. Su dignidad la había abandonado.

La pérdida de alguien tan cercano nos manda siempre a la pregunta de la existencia misma. Rabinos vienen, rabinos van y nos explican qué es el “alma”. Si se crea antes de la concepción o durante la gestación? Cuántas almas pueden haber en el universo? Si existe la multiplicidad de las almas? Y si esas almas tienen la facultad de despertar?

Pero todo es un misterio y también una ilusión que nuestro conocimiento, nuestro vocabulario y nuestro idioma sólo acarician… y superficialmente.

De esta ilusión sólo queda la tristeza, ella muy real y muy profunda y nos mantiene en la frontera entre la esperanza y la desesperanza. Esperanza porque sabemos que mi mamá está mejor y desesperanza porque mi mamá ya no está con nosotros. Pero yo quiero huir de esa frontera. Entonces camino y camino pero llego a una ‘inesperanza’ (palabra que me inventé).
Y así, me quedo pensando en esa palabra inventada cuando llega la noche: “Inesperanza” y me da consuelo. Y es entonces que encuentro nuestro universo hermoso, irrebatible, inexcrutable. Pero de inmediato, me doy cuenta que todo es caducable: mi familia, los que quiero, yo. Peor aún, veo nuestro universo como un escenario de sufrimientos donde todos comemos y donde todos somos comidos, y me doy cuenta que nuestro universo es intolerante, misterioso, cruel. Y al final, siempre me falta una palabra, una palabra que explique toda esta belleza del universo y toda esta crueldad del universo. Y no logro inventar otra palabra que me de consuelo.

Pero ayer por la noche encontré la respuesta: ESTO ES la vida misma: EXISTIR y CO-EXISTIR en este universo de opuestos. Blanco y negro. Alegría y tristeza. Vida y muerte.
Y se los digo con la tranquilidad de SABER, sin NINGUNA DUDA, que mi madre está mejor ahora: ya camina, ya ve, ya habla… y ya esta con mi papá. Y los dos me sonríen.

San Miguel Redentor

Foto tomada por Mariate Arnal.

El Pescau es un delicioso restaurante de San Miguel de Allende. Ahí pasé el domingo pasado, tomando solo, unos tequilas y unos mezcales durante dos horas (o tres, no recuerdo bien). Decidí llevar a esa hermosa ciudad a mi productor español –que estaba de visita en México, con su encantadora esposa–, a pasar un fin de semana. Quería aprovechar para contarle la idea de mi próximo proyecto: una historia de ciencia–ficción de viaje en el tiempo.

Mientras bebía con mi soledad, la música de Feist, el olor a tamarindo y la cantidad etílica en mi magro cuerpo me llevaron a tener una epifanía sobre el significado del talento que me recetó un golpe de humildad. Justo cuando aterrizaba bien ese momento, la pareja de al lado, unos sexagenarios europeos, me pidió si podía prestarle mi celular. Los noté algo agitados con una necesidad real de llamar. Mi problema es que yo le había prestado mi celular mexicano a mi productor, que estaba haciendo de turista con su esposa, para que estuviera comunicado, y él a su vez, me había dejado el suyo (con plan de España) para no cargar con los dos. ¿Qué hacer? “Venga”, pensé, “no todos los días se puede hacer una buena acción”. Así que prendí el celular de mi productor, esperé que el roaming se activará, y se lo presté.

Antes de regresar a mi momento de catarsis, he de explicar que siento que hoy en día, nos enfrentamos a una falta de originalidad y novedad en todas las artes. Lamento que se mira al pasado en busca de inspiración y, en vez de inspirarse en ello y mejorar, se hacen simples copias calca de algo que funcionó –o no–, sin siquiera actualizarlo. Y, al final, somos el espectador, el lector y el melómano quienes salimos perdiendo. A pesar que gracias al Internet la información está a la mano, seguimos estancados. ¿Será que nos estamos volviendo flojos y conformistas y que pensamos que todo nos es debido? Yo pienso que sí. El fast–buck se vuelve norma. Los remakes de películas y de telenovelas que se gestan en los corporativos de entretenimiento, y los reencuentros triunfales de las bandas de música ícono de décadas pasadas funcionan porque no existen alternativas interesantes o novedosas en un mercado acostumbrado a consumir recuerdo.

La constancia, elemento fundamental, se volvió innecesaria para desarrollar el talento. ¿Por qué? Por una simple razón: falta de ideología, esa pequeña palabra con tanto significado que acompañó fielmente los sesenta, setenta y ochenta. Décadas de inicios de eras, de movimientos, de corrientes, de opiniones, de doctrinas; reflejadas en todos los niveles socio–culturales, sobretodo en las artes, tanto plásticas como no–plásticas. Varios de nosotros hemos vivido en carne propia lo que esta palabra nos han traído: derrumbes de muros en Berlín, caídas de dictaduras en Sudamérica, alternativas musicales en Inglaterra, aperturas económicas en China. Sólo que ahora nos toca a nosotros sacudirnos esa apatía y esa inercia que nos impide ser constantes, y nos toca a nosotros aportar los cambios y traer novedad. Es imperativo dejar de voltear al pasado para volver a traer ese pasado al presente. Es necesario buscar y encontrar una bandera y seguirla hasta donde nos lleve. Es urgente. El pasado algún día se acabará y corremos el peligro de quedarnos con un presente sin forma o contenido.

Ahora bien, los cineastas, en particular los directores de cine, nos enfrentamos a una cierta visión equivocada de nuestra profesión. Esta visión está llena de mitos, caricaturas y clichés de seres inalcanzables. La realidad es mucho más simple: hacer cine es justamente eso, hacer cine. En el momento que escribes en un guión “cinco elefantes caminan en un desierto”, sabes que eso se traduce en un cúmulo de personas especializadas en buscar elefantes, entrenadores certificados, locaciones desérticas de fácil acceso, convoyes de camiones llenos de luces, vestuario y señalizaciones.

Muchas veces me da pena admitir que por eso me encanta hacer cine, por esa dedicación de transformar unas palabras en realidad –por más rebuscadas que sean (aunque nunca se trata de escribir fantasías que sólo encarecerían el presupuesto). Por eso hago cine: para aportar mi visión. Por eso entrego mi yo y mi súper–yo, para ser escrutado, criticado, examinado y, finalmente, juzgado. Y no pienso detenerme. Lo hago sin complejos ni culpas. Lo hago con pasión, y –concluí gracias a mi epifanía–, que si haces tu trabajo con arrebato, TODO estará bien porque lo haces con honestidad. Es tu yo honesto, auténtico, real, tangible. Tu yo honesto que se presenta desnudo pero sin pena. Tu yo honesto… y congruente.

Bastante satisfecho –y lo suficientemente borracho–, pedí la cuenta y el mesero me contó que los amables sexagenarios querían pagarla en agradecimiento de mi acción. Me negué, les agradecí y les regalé una botella de mezcal. Después de esto, ¿quién puede decir que la vida no es perfecta? Aunque todavía me toca decirle a mi productor que habrá una llamada a quién sabe quién y a quién sabe dónde en su cuenta de celular.

Star Wars The Force Awakens pero a mi me durmió – SPOILERS

Muchos spoilers. No leer si no lo has visto.
Work in progress.

Finn desarolla una conciencia y justo capturan a Poe Dameron.
Casualmente lo ayuda a escapar.
Casualmente caen en Jakku cerquitas de donde vive Rey.
Casualmente, Rey conoce a BB-8.
Casualmente Finn conoce a Rey cuando casualmente estaba defendiéndose de 2 sicarios y reconoce a BB8 porque casualmente Poe Dameron lo habia descrito en medio de una persecución en un TIE fighter que casualmente no han evolucionado nada.
Finn y Rey se escapan en el Halcon Milenario que casualmente estaba ahi con llave, tanque lleno y municiones.
Han Solo y Chewbacca casualmente se encuentran con su Halcon Milenario en el … espacio vasto, gigante e infinito y justo en ese momento, 2 bandas mafiosas se encuentran con él para cobrarle algo que les debía.
Finn, Rey, Chewie y Han Solo van a un bar que casualmente es muy similar al del episodio 4 y Rey se encuentra quién sabe cómo pero casualmente, con el Lightsaber de LUKE SKYWALKER (su papá?) en un cuarto de un sótano dentro de una caja.
Y así Rey descubre quién sabe cómo pero casualmente que tiene la Fuerza pero no le gusta de entrada, pero usa un Jedi Mind Trick para escapar. Así, casual. Fuck it, si JJ Abrams decide que quién sabe cómo soy una Caballera Jedi, lo voy a usar. O sea.
Casualmente la Estrella de la Muerte nueva que es mil veces más grande que la Estrella de la Muerte original tiene los mismos errores de diseño que la Estrella de la Muerte original y casualmente la destruyen igual que la Estrella de la Muerte original pero sin tanto alarde.
Casualmente, R2D2 despierta de repente y dice que tiene el mapa que complementa el mapa que tenia BB8 pero que R2D2 no podia saber que existía porqu estaba o dormido o desconectado o en sleep mode.
Casualmente, Kylo Ren es hijo de Leia y Han Solo y usa una máscara como la de su abuelo Darth Vader, sólo que esta máscara no sirve de nada pero la usa porque es fashion ser malo en el espacio y usar máscara negra.
Rey puede matar a Kylo Ren, pero no, lo deja ahi un poco jodido y algo despeinado.
Ah, y casualmente aparece un nuevo malo-malo-malo que se parece casualmente al hijo perdido de Voldemort y Gollum.

Seguiré actualizando.

Fingers In The Noise – Elixir

No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself. No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself.

Because it is pain, but because occasionally circumstances occur in which toil and pain can procure him some great pleasure. To take a trivial example, which of us ever undertakes laborious physical exercise, except to obtain some advantage from it? But who has any right to find fault with a man who chooses to enjoy a pleasure that has no annoying consequences, or one who avoids a pain that produces no resultant pleasure? On the other hand, we denounce with righteous indignation and dislike men who are so beguiled and demoralized by the charms of pleasure of the moment, so blinded by desire, that they cannot foresee.

“ But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising pain was born and I will give you a complete account of the system, and expound the actual teachings of the great explorer of the truth, the master-builder of human happiness. ”

But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising pain was born and I will give you a complete account of the system, and expound the actual teachings of the great explorer of the truth, the master-builder of human happiness. No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself, because it is pain, but because occasionally circumstances occur in which toil and pain can procure him some great pleasure. To take a trivial example, which of us ever undertakes laborious physical exercise, except to obtain some advantage from it? But who has any right to find fault with a man who chooses to enjoy a pleasure that has no annoying consequences, or one who avoids a pain that produces no resultant pleasure?

On the other hand, we denounce with righteous indignation and dislike men who are so beguiled and demoralized by the charms of pleasure of the moment, so blinded by desire, that they cannot foresee the pain and trouble that are bound to ensue; and equal blame belongs to those who fail in their duty through weakness of will, which is the same as saying through shrinking from toil and pain. These cases are perfectly simple and easy to distinguish. In a free hour, when our power of choice is untrammelled and when nothing prevents our being able to do what we like best, every pleasure is to be welcomed and every pain avoided. But in certain circumstances and owing to the claims of duty or the obligations of business it will frequently occur that pleasures have to be repudiated and annoyances accepted. The wise man therefore always holds in these matters to this principle of selection: he rejects pleasures to secure other greater pleasures, or else he endures pains to avoid worse pains.But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising.

History of Brooklyn

History of Brooklyn

No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself. No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself.

Because it is pain, but because occasionally circumstances occur in which toil and pain can procure him some great pleasure. To take a trivial example, which of us ever undertakes laborious physical exercise, except to obtain some advantage from it? But who has any right to find fault with a man who chooses to enjoy a pleasure that has no annoying consequences, or one who avoids a pain that produces no resultant pleasure? On the other hand, we denounce with righteous indignation and dislike men who are so beguiled and demoralized by the charms of pleasure of the moment, so blinded by desire, that they cannot foresee.

“ But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising pain was born and I will give you a complete account of the system, and expound the actual teachings of the great explorer of the truth, the master-builder of human happiness. ”

But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising pain was born and I will give you a complete account of the system, and expound the actual teachings of the great explorer of the truth, the master-builder of human happiness. No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself, because it is pain, but because occasionally circumstances occur in which toil and pain can procure him some great pleasure. To take a trivial example, which of us ever undertakes laborious physical exercise, except to obtain some advantage from it? But who has any right to find fault with a man who chooses to enjoy a pleasure that has no annoying consequences, or one who avoids a pain that produces no resultant pleasure?

On the other hand, we denounce with righteous indignation and dislike men who are so beguiled and demoralized by the charms of pleasure of the moment, so blinded by desire, that they cannot foresee the pain and trouble that are bound to ensue; and equal blame belongs to those who fail in their duty through weakness of will, which is the same as saying through shrinking from toil and pain. These cases are perfectly simple and easy to distinguish. In a free hour, when our power of choice is untrammelled and when nothing prevents our being able to do what we like best, every pleasure is to be welcomed and every pain avoided. But in certain circumstances and owing to the claims of duty or the obligations of business it will frequently occur that pleasures have to be repudiated and annoyances accepted. The wise man therefore always holds in these matters to this principle of selection: he rejects pleasures to secure other greater pleasures, or else he endures pains to avoid worse pains.But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising.

  • Penang Street Food Gallery 1
  • Penang Street Food Gallery 2

Penang Street Food

No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself. No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself.

Because it is pain, but because occasionally circumstances occur in which toil and pain can procure him some great pleasure. To take a trivial example, which of us ever undertakes laborious physical exercise, except to obtain some advantage from it? But who has any right to find fault with a man who chooses to enjoy a pleasure that has no annoying consequences, or one who avoids a pain that produces no resultant pleasure? On the other hand, we denounce with righteous indignation and dislike men who are so beguiled and demoralized by the charms of pleasure of the moment, so blinded by desire, that they cannot foresee.

“ But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising pain was born and I will give you a complete account of the system, and expound the actual teachings of the great explorer of the truth, the master-builder of human happiness. ”

But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising pain was born and I will give you a complete account of the system, and expound the actual teachings of the great explorer of the truth, the master-builder of human happiness. No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself, because it is pain, but because occasionally circumstances occur in which toil and pain can procure him some great pleasure. To take a trivial example, which of us ever undertakes laborious physical exercise, except to obtain some advantage from it? But who has any right to find fault with a man who chooses to enjoy a pleasure that has no annoying consequences, or one who avoids a pain that produces no resultant pleasure?

On the other hand, we denounce with righteous indignation and dislike men who are so beguiled and demoralized by the charms of pleasure of the moment, so blinded by desire, that they cannot foresee the pain and trouble that are bound to ensue; and equal blame belongs to those who fail in their duty through weakness of will, which is the same as saying through shrinking from toil and pain. These cases are perfectly simple and easy to distinguish. In a free hour, when our power of choice is untrammelled and when nothing prevents our being able to do what we like best, every pleasure is to be welcomed and every pain avoided. But in certain circumstances and owing to the claims of duty or the obligations of business it will frequently occur that pleasures have to be repudiated and annoyances accepted. The wise man therefore always holds in these matters to this principle of selection: he rejects pleasures to secure other greater pleasures, or else he endures pains to avoid worse pains.But I must explain to you how all this mistaken idea of denouncing pleasure and praising.