¿Cuánto tiempo lleva filmar -y estrenar- tu segunda película?

EL CASO DE “I HATE LOVE” – Escrito por Fernando Moreno Suárez.

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El primero de septiembre de 2009 se publicó en la revista Nexos una reseña que escribí sobre Oveja Negra, la ópera prima de Humberto Hinojosa, un joven director mexicano que antes de estrenarla llevaba un buen rato batallando por levantar y rodar el proyecto. Hoy, casi 5 años después y coincidiendo con el arranque del mundial, llega a la cartelera comercial su segundo largometraje “I Hate Love”.
Si consideramos el tiempo que ha pasado entre una producción y la otra y el via crucis que significa no sólo escribir un guión si no conseguir que se filme y, eventualmente, se estrene una película, podemos entender porque el cine mexicano está lleno de operaprimistas que nunca consiguen hacer su segunda cinta.

Así, en contra de todas las recomendaciones (se supone que el público no va al cine en días mundialistas aunque uno de los grandes majors estrenará el próximo jueves una cinta de animación con 2300 copias, colmando la mitad de las pantallas del país) Beto -para los cuates- y sus socios creativos y de negocios se avientan al ruedo con una apuesta que, personalmente, espero les resulte: 230 pantallas el día de la inauguración de Brasil 2014.

Ganadora del premio del público en el Festival de cine de Morelia de 2012 (si, está leyendo usted bien, hace casi 2 años) I Hate Love es una propuesta inteligente y fresca que, lejos de la pretensión de autor o la fórmula simplista, busca consolidar un estilo personal que se dejaba intuir en el primer filme del realizador.

Interesado por el universo adolescente y sus implicaciones emocionales, Hinojosa cambia el campo de Oveja Negra por la ciudad y la playa en I hate love para contar una nueva historia de amor en clave de comedia-melodrama ( dramedy, dirían más al norte, hoy que los géneros cinematográficos se combinan cada vez mas) apostando de nuevo por la sencillez como bandera y el triángulo amoroso como premisa.
Mientras en pantalla Robo (Christian Vázquez que repite a las órdenes del director) pierde la capacidad de oir en un accidente y se enamora de Eve (la espectacular Diane Rosser, modelo norteamericana que debuta como actriz y promete mucho como futura estrella por su fotogenia y talento) ante la mirada celosa de Cobra (Rodrigo Azuela), detrás de cámara la mano firme de un director con visión se apoya en la cuidada fotografía de Kenji Katori y el brillante diseño sonoro de Arturo Zárate.

En medio de la eterna discusión bizantina que enfrenta posiciones en la escena cinematográfica nacional (las etiquetas del cine de festival o de autor contra lo comercial o popular, la aplastadora maquinaria de la mercadotecnia frente a la invisibilidad de lo que se ofrece como exquisito) I hate love se rebela como una rara avis que busca tender un puente.
En lo que sabemos cómo le va en taquilla y si fue o no una buena decisión estrenarla estos días yo la recomiendo ampliamente y sostengo que, unas 15 o 20 películas como esta no le vendrían nada mal a nuestra incipiente industria en reconstrucción.¿Será? Tiempo al tiempo.

17. June 2014 by dany SAADIA
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Sobre los Screenings (ii)

Test screening o también pase previo, es quizás una de las experiencias más enervantes (jodidas) para un director. En el modelo clásico –hay mil variantes- la distribuidora elige un lugar en el que convoca a un grupo de personas que hipotética y previamente han sido targeteados según edad, género, medios de vida, etc. y a la salida, todos opinan.

Todo es relativo. Si el responsable de marketing no tiene buen ojo, y, por ejemplo, tu película trata sobre la emocionante proeza humana del éxodo israelí y se proyecta en el barrio árabe de la ciudad… pues… como que no va a funcionar. Así que, sin el derecho al final cut, te arriesgas a que un mal screening cambie tu película, o peor, que ni siquiera se estrene. Los departamentos de marketing se toman estos eventos como ciencia pura, sin tener en cuenta lo variopinto, complejo e impredecible de la naturaleza humana.

Un buen consejo si asistes a uno de estos screenings nos lo podría dar el gran (y ya fallecido) Dennis Hopper: “Si acudes a un screening 1) No te identifiques como el director y 2) Asegúrate una vía rápida de salida de la sala”.

Universal pensó organizar un screening lo más favorable posible para su segunda película “The Last Movie”, una obra que consideraban infumable e invendible. Solución: ir a la Universidad de Iowa, que en pleno 60as estaba llena de hippies y aficionados a las drogas que podían conectar muy bien con Hopper, quién por cierto, decidió acudir. En boca de Ned Tanen, su productor y presente en la proyección, cuando ésta acabó el ambiente se empezó a caldear y de la nada se organizó una turba violenta. Tanen sacó a Hopper del lugar como pudo, pero fue incapaz de evitar que una chica le reventara la nariz a Dennis de un puñetazo, acusándolo de machista.

Y para terminar este post (aunque no descarto volver al tema en un futuro próximo), el screening con talento, es decir con directores, profesionales y críticos del medio, como tú. Estos son los peores, sin lugar a dudas, suceda lo que suceda. En realidad, sólo pueden suceder dos cosas:

a) Te mienten, no diciendo lo que piensan. En este caso, si tu película es mejorable, date por jodido porque las palabras de halago te subirán a un pedestal del que caerás miserable y dolorosamente. Como dijo San Juan de la Cruz “que lo que en breve sube en alto asiento, suele desfallecer apresurado”.

b) Te dicen la verdad. En este caso, si no tienen razón, perderás su amistad tachándolos de idiotas, y si tienen razón será más doloroso –porque lo dicen tus propios compañeros- que si te sacaran el hígado por la oreja.

Un ejemplo curioso. George Lucas tuvo la genial idea de proyectar una copia de trabajo, y sin efectos especiales terminados, de Star Wars a sus amigos del medio: Brian De Palma, Steven Spielberg, Willard Huyck y Gloria Katz (guionistas de American Graffiti e Indiana Jones and The Temple of Doom) entre otros. Scorsese, inteligentemente, se escaqueó. Cuando acabó la proyección, nadie aplaudió. Silencio. Marcia Lucas (su esposa y editora) se puso a llorar. Algunos fueron discretos, Steven Spielberg incluso previó que daría dinero, pero De Palma empezó a despotricar de tal manera que casi sale a puñetazos con Lucas. Estas son algunas perlas de la discusión: “¿Quién carajos es ese tipo que parece el hombre de lata del Mago de Oz?” “¿Dónde está el primer acto?” “Deja la merde esa de los Jedis que nadie va a saber de qué estás hablando”. JAJAJAJA.

El otro día en Twitter recomendé el documental “EASY RIDERS, RAGING BULLS”, ahora les recomiendo el libro que da pie a ese documental. Tiene el mismo título. Ahi encontrarán decenas de referencias a screenings famosos.

Una más de regalo (referida en el libro): tras una proyección de El Padrino para exhibidores (propietarios de cines), uno de ellos, enojado por la duración de 3 horas porque le restaría funciones diarias, le dijo al director Francis Ford Coppola: “Well, it ain´t no Love Story”. True story.

05. June 2014 by dany SAADIA
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Sobre los Screenings (I)

Eres director de cine y has dirigido una película. O sea, algún día tendrás que enseñar esa película. Tras meses en la caverna del montaje, alejado del contacto humano, la luz y el mundanal ruido llega el momento de compartir tu Opera Magna con el resto de los mortales. Aunque… quizás las cosas no salgan como imaginas.

Puedes comenzar con tus friends & family. Un SCREENING DOMÉSTICO es el que haces entre la gente que te quiere y que ya de por sí está bastante maravillada con que seas Director de Cine. Lo normal es que uno piense que tal proyección servirá para cargar las pilas y llenarse de autoconfianza y seguridad; vamos… que vas a disfrutar.
ERROR.
Sufrirás.
Estos screenings suelen ser torpes: el proyector no va bien, la compresión no es la adecuada, no se escucha como quisieras, tu gente entra y sale de la habitación en los momentos más dramáticos o divertidos de la película, hablan entre sí, tu sobrinito tose y sus papás se preocupan, los celulares suenan… y mientras, lo dicho, sufres.
Consejo: o no lo hagas o toma medidas profilácticas.
Hace poco, mi amigo director Isaac Ezban, me requisó el celular durante las dos horas de screening doméstico de su ópera prima “El Incidente”. Con dos cojones, así se hace.

Luego está el SCREENING PROFESIONAL, lo que haces con distribuidoras o ejecutivos de los estudios.
Si piensas que se verá tu película con mayor respeto o solemnidad que en casa, te equivocas. No voy a decir nombres, pero en un screening de mi película con una distribuidora, el decision-maker se levantó a los 20 minutos y no regresó hasta los 20 minutos del final. Eso sí, le preguntó a su asistente qué había pasado durante su ausencia.

Cuando Warren Beatty le enseñó Bonnie & Clyde a Jack Warner, éste le advirtió “Si tengo que ir a mear, la película apesta”. A los 20 minutos ya estaba camino al retrete, peregrinación que repetiría dos veces más. Cuando bajó el telón, aparte de decir (con gran sensibilidad artística) “What the fuck is this?” añadió “It´s a three-piss movie”. Y concluyeron que harían un estreno menor en un autocinema de Texas. Así trataron lo que sería la primera película en romper taquillas del Nuevo Hollywood.

Otra historia curiosa. Tras la proyección de The Fight Club los ejecutivos de Fox mantuvieron un silencio sepulcral. El ejecutivo de Marketing salió enojadísimo de la sala, corriendo, sin hacer un sólo comentario al productor –Art Linson- que lo interceptó a la salida. Pensando que tenían un fracaso entre las manos hicieron una campaña doméstica (en los US) tibia y barata echando a perder el potencial de una película que arrasó en los mercados internacionales y que marcó a toda una generación.

En el siguiente post, el SCREENING CON PÚBLICO y el SCREENING CON EL TALENTO.

26. May 2014 by dany SAADIA
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Varios Anuncios para el Mundial Brasil 2014

México:

España:
Movistar

Argentina:
Quilmes

Chile:
Cerveza Cristal

Uruguay:

Nike:

14. May 2014 by dany SAADIA
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Wise money

En los 70 Jerry Weintraub se enamoró –aunque reconoció que no entendió una palabra del guión- de una historia de Robert Altman (“The Player”, “Short Cuts”) que nadie quería financiar: Nashville. Después de patear todos los estudios en los que Jerry era bienvenido -pues no olvidemos que era el agente de gente como Elvis o Sinatra- sólo recibió un amable NO por respuesta.

Entonces se produjo esta conversación con Robert Altman:

JW- Look, I can´t find the Money, I can´t sell it, so here´s what I decided: I am going to put my own money into it, a million-nine, just to get us going

RA- (horrified) No, Jerry. Don´t put up your own money. That´s not how it works. You get them to put up their money.

Traducción:
- Mira. No consigo la marmaja (lana, pasta, guita). No logro venderla. Asi que he decidido poner mi propio dinero: un millón 900 mil para arrancar.
- (asustado) No Jerry. Tu no pones tu dinero. Así no funciona. Los convences que pongan su dinero

O sea, que el mismo director intentaba desalentar a su productor para que no hiciera esa locura. Aparte de un consejo amistoso, como el propio Jerry apunta en su biografía, también se trataba de no tener cerca del set al que ha puesto el dinero.

Pero hay formas sabias de hacer las cosas. Weintraub, aparte de poner el dinero en una producción independiente, una vez arrancado el proyecto vendió a un buen precio los derechos de televisión a la ABC y alquiló los servicios de los estudios para la distribución. El resultado: un taquillazo para la época (recuperó 5 veces lo que costó) y una película de culto para generaciones venideras.

Hay otra forma de invertir el dinero, y es a través de productoras independientes para apoyar proyectos audaces que nunca podrían obtener el greenlight de un estudio pero que el talento apoya y los espectadores acaban respaldando.

Les recomiendo este artículo de la revista Forbes que enumera los distintos magnates que han apoyado con su dinero a productoras al margen de los estudios obteniendo un gran retorno a su inversión y la reputación de hacer de mecenas de obras memorables en la historia de este joven arte. Se trata de Megan Ellison (hija de Larry Ellison (dueño de Oracle (el quinto nombre en la lista de los más millonarios del mundo (con 48 billones de USD))), James Packer (Australiano con 6.5 billones de dólares) o Arnon Milchan (Israeli con 4.5 billones de USD) entre otros, que han hecho posible títulos como Gravity (la de nuestro Alfonso Cuarón), 12 Years A Slave, The Master y Her.

Tampoco son literalmente al margen de los estudios. A veces los estudios distribuyen, a veces se quedan con las ventas internacionales, a veces financian el marketing… pero lo que es un hecho es que no las han PARIDO ellos. Y tanto la productora como los inversionistas están conscientes que tratar con ellos supo… mejor oírlo en boca de uno de los personajes de The Grifters de Stephen Frears en esta GRAN secuencia:

LILLY
A person that don’t look out for
himself is too dumb to look out for
anybody else. He’s a liability,
right, Bobo?
(…)
Or else he’s working an angle. If
he doesn’t steal a little, he’s
stealing big.

(Una persona que no se cuida es demasiado tonta para cuidar a otra persona. Es una carga ¿o no, Bobo? (…) O está preparando algo… Si no roba un poco, está robando mucho.)

Si aceptas desde el primer momento que te van a robar de una manera u otra puedes protegerte en los contratos con los mínimum guaranteed y otras estrategias. Lo más importante es que tu película llegue a los espectadores. Y puesto a elegir, es mejor que metan la mano en tu caja que en tu película.

En el próximo post cerraremos este tema con más información sobre la indie route, como la llama Art Linson, para financiar películas.

11. April 2014 by dany SAADIA
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La matanza del productor independiente

En nuestra última entrada, hablábamos de la matanza del cerdo refiriéndonos a la contabilidad creativa de los grandes estudios, diciendo que lo primero era desangrar al animal (nota aclaratoria: como están de moda las metáforas, en este caso, el “animal” es el inversionista privado (o el productor independiente) que firma un contrato con un estudio). El desangre empieza con los ingresos brutos (GROSS RECEIPTS) y acaba con los beneficios (PROFITS), y es entonces cuando la habilidad del carnicero-destazador (contadores) con el cuchillo hace que al animal (inversionista) nunca le dé tiempo de disfrutarlos.

Ahí va un esquema aclaratorio, obra de Harris Tulchin, un amigo y abogado de la industria, autor del libro The independent film producer´s survival guide.

La fórmula contable es muy sencilla:

INGRESOS BRUTOS
menos comisiones de distribución
menos gastos de distribución
menos costos del financiamiento
menos costos de producción
menos gastos generales
menos participaciones de terceros

Igual a BENEFICIOS

Luego cada ventana (Cine, Blu-Ray, VOD, etc,) tiene su propio esquema, pero sirva lo de arriba para dar una idea general. Como dice Gabriel Campisi en su libro Guide to writing a business plan for investors, se produce el efecto del Tótem Indio en el que el dinero se filtra de arriba a abajo interminablemente hasta que llega (si es que llega) a los inversionistas.

Pero por si al pobre animal aún le da por caminar à la Walking Dead (o sea: que el inversionista vea algo de dinero), los contadores han encontrado la manera de despedazarlo y evitar que asome el hocico a la dorada bellota de los beneficios. Como sería muy largo enumerar cada una de las prácticas contables indecentes, enumeraré las que más me llaman la atención:

- En los días del video (Home Entertainment) los estudios pagaban royalties a las películas de un 20%, alegando gastos de fabricación (a la que decían que había que dedicar el 80% restante). Sobre ese 20% -si la película era del propio estudio- cobraban además la comisión de distribución y gastos. Es decir, una película como “Gone in 60 seconds” que ingresaría 198M de USD por ventas y alquiler de video, por ese sistema se imputaba como beneficio de la película sólo 18.4M de USD (ni el 10%).

- Los estudios suelen tener una tarifa plana de gastos generales (overheads) del 15% del costo de la película, aunque un productor independiente haya levantado el proyecto entero.

- Harris Tulchin nos advierte también de que aunque los estudios financien tu película, te cobran más que un banco, de hecho a veces piden prestado tu dinero porque les sale más barato de lo que te cobran. Así que cobran más de 2 puntos por encima del precio del dinero, y el peligro es que empiezan a cobrar intereses antes de que lo recibas y después de recibir los ingresos. Ejemplo: 9.000.000 de dólares de intereses para producir IRON MAN 3 de un dinero que habría que ver de dónde lo han sacado. Otro ejemplo: A ‘Gone in 60 seconds’ con un costo de producción de 103M de USD, Disney le cargó ¡41M de USD de intereses a lo largo de tres años! (lo he tenido que comprobar 3 veces antes de publicarlo).

- Recuerdo la anécdota de un director que llevaba su propia agua mineral al set porque el estudio se la cargaba a la producción a 10 USD la pieza. El uso de instalaciones y servicios de los estudios y sus tarifas estratosféricas que por obligación hay que aceptar es otra forma de despiece. No es de extrañar que Terminator 3 costara 300.000 dólares por día de rodaje.

Pero hay otras formas de hacerlo. Hay inversionistas que han visto beneficios y conservado su integridad física por el camino. Eso en la próxima entrada: Wise money.

31. March 2014 by dany SAADIA
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Dumb money

Ese es el término que se utiliza en Hollywood para referirse a ricos empresarios o herederos que invierten dinero en películas que nunca dan beneficios monetarios. Recordemos a Nick Rubinstein AKA Trust Fund Baby, un heredero judío de la serie Entourage, -interpretado por el neurótico Adam Goldberg- que dilapidaría la fortuna familiar en una película absolutamente desastrosa.

Atentos a esta secuencia.

Es cuando uno se pregunta: ¿si han tenido el conocimiento y la habilidad de hacer fortunas… ¿cómo es posible que se muestren tan torpes con sus inversiones en cine?

Pues según yo, hay dos respuestas (complementarias):

La primera se puede contestar con otra pregunta: ¿cómo es posible que la polilla común, un portento de la evolución, cuyos primeros fósiles se remontan a por lo menos 300 millones de años, sea TAN estúpida y se achicharre en una lámpara?
La respuesta es sencilla: es la luz, amigos. La puta luz. Cual polillas en la noche, los putrimillonarios se ven cegados por las estrellas, los flashes, el jet-set y el glamour.

La segunda respuesta es “contabilidad creativa”, una práctica que han perfeccionado los grandes estudios de Hollywood durante más menos un siglo.

Pero como diría Jack el Destripador (o Harvey Weinstein cada vez que “remonta” una película extranjera): vayamos por partes.
Cuando Sumner Redstone se hizo con la Paramount exigió que todas las películas –hubiera o no liquidez en el estudio- obtuvieran un 25% de su financiación a través de inversionistas privados. Como recuerda Edward Jay Epstein en The Big Picture: Money and Power in Hollywood, de repente aparecieron “civiles” forrados de old y new money como Paul Allen, Michael Steinhardt, Ted Fields III, Philip Anschutz, Kerry Packer, dispuestos a entrar en el juego. Y como uno de ellos dijo más tarde “It´s the ante one pays to get in the game” (“Es la entrada que hay que pagar para entrar al juego”)

Bueno, pues lo que apuntaba a una sana, fructífera y recíproca relación acabó truncada, por no seguir el siguiente mantra: los creativos no deben encargarse JAMÁS de las cuentas. La creatividad es capaz de convertir la sencilla aritmética de un racional y frío balance regido por las objetivas e incontestables reglas de contabilidad internacional en una compleja paradoja relativista digna del gato más negro y envenenado de Schrödinger.

Y los dadaístas contables de Beverly Hills reafirmaron esa realidad: The Blues Brothers, Ruthless People, The Untouchables, Fatal Attraction, Rain Man, Who Framed Roger Rabbit y Batman se declararon… ¡en PÉRDIDAS!

Come again?

Sí. PÉRDIDAS monetarias. FRACASOS comerciales. ¿Otro caso? Coming to America interpretada por Eddie Murphy. Por los números que presentó la Paramount no la vio ni el acomodador. ¿Otro caso? Gone in Sixty Seconds de la Disney, con Nicholas Cage y Angelina Jolie, que a pesar de los 500 millones de dólares recaudados en todas sus ventanas, arrojó pérdidas por ¡153 millones de dólares! Si no me creen, preguntémosle a mi buen amigo Rob Stone, uno de los productores ejecutivos, que tiene un montón de anécdotas al respecto.

En la próxima entrada contaré cómo lo hacen. (Spoiler: usan una técnica muy similar a la matanza del cerdo en España: primero el desangre, luego el despiece).

Y en la siguiente hablaremos del wise money.

24. March 2014 by dany SAADIA
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R,B,R!

El motto de todo cineasta es buscar la mínima expresión de lo máximo compartido (“comprender” consiste en eso, en palabras del Físico, Maestro y Tutor, Jorge Wagensberg). Por eso me emociona la economía con la que Spielberg te presenta a Oscar Schindler o el haiku de la pereza de Matsuo Bashô.

La síntesis es extremadamente compleja en un mundo en el que cuanto más corta es la pregunta más larga tiene que ser la respuesta, para no faltar a la verdad. Sino, pregúntenle al Gobierno Federal Mexicano lo que ha tenido que hacer para probar que el Chapo Guzmán es efectivamente el Chapo Guzmán.

Pero se acerca la primavera y es tiempo de renovación y de emprender grandes desafíos, así que allá voy:

¿Cuál es la mayor lección que debe aprender un cineasta?

Muchos otros podrían contestar mejor que yo, me refiero a grandes profesionales del medio con carreras consolidadas, pero me aventuraré a contestar desde mi humilde experiencia.

La respuesta: Saber cuándo hacer un “RBR!”.

Con este video –que hace más por el séptimo arte que toda la filmografía de Truffaut- podrán descifrar el acrónimo.

Así es: RUN, BITCH, RUN! Un concepto sencillo pero esencial para la supervivencia. Es como en toda película de terror: si a una rubia la persigue un tipo enmascarado con un cuchillo de cocina, RBR! es sin duda las mejores últimas palabras que le puedas decir. Y como dice el Hagakure: This understanding extends to all things.

Vamos con las aplicaciones prácticas para que vaya calando el concepto:

- Si tu actor principal dice que prefiere no ensayar porque está en un proceso de evolución interior con el personaje que eclosionará en el rodaje… –> RBR!

- Si tu agente de ventas internacionales te pide dinero por adelantado para gastos para representar tu película… –> RBR!

- Si el hipotético inversionista en tu proyecto te pide dinero por adelantado para abogados y papeleo (juro que he leído casos) –> RBR!

- Si tus amigos te critican por criticar la industria del cine de tu país y te rematan con un: “No seas tan negativo! La última de Derbez tiene un mensaje bien lindo“… ——–> RBR!

- Si tu productor, cliente o quien sea te presiona para que enseñes un work in progress y a dicha petición le precede la frase: “Claro que yo sé mirar una copia de trabajo”, –> RBR!

Me encantaría leerlos en los comentarios con más situaciones de R, B, R!

27. February 2014 by dany SAADIA
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La atmósfera cinematográfica es rey.

Imaginemos el siguiente ciclo de películas: Angel Heart de Alan Parker (Horror, Mystery, Thriller), Fargo de los hermanos Coen (Crime, Dramedy), Ratatouille de Brad Bird y Jan Pinkava (Animation, Comedy, Family) y The Duellist de Ridley Scott (Drama, War).

Lo primero que pensaríamos todos es que al programador de tal ciclo se le ha ido la mano con las drogas de Heisenberg (el de Breaking Bad). Pero claro, todos hemos participado en un cine-club o grupo de amigos cinéfilos y precisamente el tipo con gafas de pasta que elige la película no encaja en el perfil del consumidor habitual. Así que pensemos más. Todas las películas son de distinto género, distinto target, distinto presupuesto y distintas décadas y sin embargo tienen algo en común. Y no, no tiene que ver con taquilla o con actores y actrices que se enrollaron durante el rodaje o con el hermano menos conocido de los Bichir.

Vale. Si no han adivinado, se los diré: es la atmósfera. En cada una de esas películas y de muchas otras hay una atmósfera inolvidable: Vudú y ritos satánicos en una Nueva Orleans de pesadilla. Un pueblo de frontera entre un Dakota del Norte y un Minnesota gélidos. El París de los chefs míticos del siglo pasado. La Europa de las guerras napoleónicas.

Este post cierra el ciclo de fuentes de las que puede manar tu historia (tras la idea, la idea controladora y los personajes) y olvidarnos de la atmósfera sería olvidar una de las mayores fuentes de inspiración que podrán encontrar. Hay casos en los que primero vino la atmósfera y luego la historia. Y no son pocos.

Como cuenta Linda Seger, en su libro, Making a Good Script Great: el guionista William Kelley en los 60as, estudiaba en un seminario cerca del condado de Lancaster, Pennsylvania dónde tuvo ocasión de observar a los Amish. Poco a poco se familiarizó con su modo de vivir y su personalidad, y de ahí salieron distintos guiones para la ABC y hasta para un capítulo de la serie Gunsmoke (?? en México). 20 años después se encontró con otro guionista (Earl W. Wallace) que conocía bien a la policía de Pennsylvania. De ahí nació Witness de Peter Weir, uno de los mejores ejemplos de atmósfera impecablemente construida que se puede encontrar en el cine actual. Ahora imaginemos esa misma historia pero ahora el niño de “Witness” es testigo de un asesinato en una de las calles de Nueva York. Sería OTRA atmósfera y dudo que funcionara igual.

Otro ejemplo: gracias a la perseverancia del productor Jeremy Thomas y a la militancia de Bernardo Bertolucci al Partido Comunista, el Gobierno Chino accedió que se rodara en La Ciudad Prohibida, The Last Emperor, renunciando a más de 13 millones de visitantes que acudían en aquel entonces (hasta se impidió que fuera al rodaje a la Reina de Inglaterra en una visita oficial). Un kilómetro cuadrado de locación, 9,999 habitaciones (sólo el cielo tiene 10,000) y al Ejército Chino dispuesto a hacer de bulto. Y si sumamos a Vitorio Storaro de fotógrafo, estos maestros del cine nos transportaron a TODOS a –literalmente- otro mundo.

Yo clasifico las atmósferas en 3 grupos:

- Lugar: El lugar comparte protagonismo con los personajes. Lugares que no conocemos por exóticos, lejanos o peligrosos. Sales del cine con la sensación de que ya has estado allí. Y que quieres volver. Ejemplo: The Beach de mi tocayo Boyle.

- Tiempo: Nos transportan a otra época, futura, pasada o alternativa. Aquí ayuda mucho el vestuario y el acento… y en estos días en los que no te puedes fiar ni de la existencia de las chicas Playboy… los green screens. Ejemplo: The Age of Innocence de Martin Scorsese.

- Oficio: Mi favorito. El tiempo puede ser actual y el lugar, el barrio de la esquina, pero te sumerges en un mundo absolutamente desconocido para ti: los homeless, el hampa, la cocina de un hotel, y así. Aún quedan muchos de estos “mundos” por explorar y es una atmósfera tremendamente fértil que rema a favor de conseguir que el espectador experimente justamente eso: ser espectador, o eso que llaman el efecto de vida vicaria: que se mire en el espejo de otro. Ejemplos: El Padrino 1, 2 y 3 de Francis Ford Coppola.

24. February 2014 by dany SAADIA
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¿Conoces a tus personajes?

“Es bueno saber que uno de los significados vigentes de la palabra en inglés character (‘personaje’) es el de señal o marca que se imprime, como una letra del alfabeto (‘carácter’), pues refleja el posible origen de la palabra: del griego Kharaktér, un estilo afilado o la marca de unas incisiones del estilo. Character también quiere decir ‘ethos’, una actitud habitual ante la vida.”

Son palabras del crítico literario Harold Bloom -sacada de su genial “Genius: A Mosaic of One Hundred Exemplary Creative Minds“- que nos sirven para abrir otro de los caminos alternativos para arrancar a escribir tu historia.

Este post está inspirado en “Inside Llewyn Davis” de los hermanos Coen quienes como dice mi buen amigo Alejandro Alemán: “van en dirección opuesta a las convenciones del género donde la vida del protagonista sirve como inspiración (y aspiración) para un público siempre ávido de historias edificantes“.

Como guionista, hay ocasiones en las que no tienes claro el storyline pero sabes perfectamente cómo va a ser tu personaje. Sabes de dónde viene, quién es, lo que quiere, porqué lo quiere y a que está dispuesto para conseguirlo. En estos casos, la historia fluye con facilidad y el personaje bien definido te lleva de la mano a través de sus transformaciones. Te puedes sorprender incluso con que tu personaje se niegue a que lo lleves a lugares que no está en su destino visitar.

Otras veces te encuentras en la vida personajes worth-a-movie. La frase ‘la realidad supera a la ficción’ alcanza su pleno significado en la infinita riqueza y singularidad de sujetos que nos encontramos en la vida. Son verdaderos personajes, dotados de dimensión, contradictorios y complejos como debe de ser con la naturaleza humana. Cuánta más gente conozcas más cuenta te darás de lo inagotable de la fuente de la que puede beber tu creatividad. Hay que hacerlo sin rubor. Ya lo decía Ralph Waldo Emerson: “sólo los inventores saben tomar prestado

Y no estoy hablando de las películas género biopic –sean o no famosos sus protagonistas- o del género based-on–a-true-story, me refiero a todos los géneros y al hecho de en la mayoría de las películas los personajes han brotado del entorno de sus creadores, y de estos personajes, sus historias.

Para muestra un botón, y ya que está de tan de moda Martin Scorsese, ¿recuerdan esta maravilla de escena de Goodfellas?

Bien, pues ese mismo lío lo montó en realidad un conocido del barrio de Joe Pesci. Y Pesci le pidió a Scorsese que la incluyera en la película. Scorsese, previendo la tensión que Pesci iba a ser capaz de lograr –con magistral improvisación en muchos momentos- lo rodó con tres cámaras para no perderse las reacciones del resto de los actores. Atentos a las caras de todos.

Lo que daría por conocer al cabrón en el que se inspiró Joe Pesci. Y lo que daría por conocer las mentes de los Hermanos Coen. Someday.

27. January 2014 by dany SAADIA
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